
El supermercado de la educación
La mirada mercantilista ha moldeado un concepto de educación entendida como “servicio”, que opera en el “mercado”, y donde educar es sinónimo de “invertir en el recurso humano”. El libro “La educación no es una mercancía” de Le Monde Diplomatique se sumerge en este gran negocio que mueve millonarias cifras a lo largo y ancho del globo.
En días en que los futuros “recursos humanos” del país ya tienen sus ojos puestos en las ofertas de las casas de estudio que prometen una “formación adaptada al mundo laboral” o el “apoyo de importantes empresarios”, cae como anillo al dedo leer “La educación no es una mercancía”, una de las últimas publicaciones de Le Monde Diplomatique.
En nueve artículos, este libro aporta una mirada crítica de cómo el neoliberalismo se ha apropiado no sólo en términos económicos de la educación, sino que ha conseguido que toda discusión sobre la enseñanza se desarrolle bajo su léxico libremercadista.
De este modo, la mirada mercantilista ha moldeado una concepción de educación entendida como “servicio”, que opera en el “mercado”, y donde educar se utiliza como sinónimo de “invertir en el recurso humano”. En este sistema, las universidades ya no forman ciudadanos sino “emprendedores”, y las instituciones educativas funcionan bajo un criterio “empresarial”. Y todos estos conceptos no surgen de la nada, sino que son alentados por instituciones como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), según el artículo que abre este libro, de la autoría de Stella Venegas y Oliver Mora.
Se recomienda que ese capítulo sea leído teniendo a la mano el discurso del presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, Juan Claro, con motivo de la reciente Cena Anual de la Industria. En la oportunidad, propicia para el lanzamiento de la Agenda Pro Crecimiento II, el líder empresarial pidió hacer más eficiente la gestión de servicios públicos como la educación, que “muestran un severo retraso en productividad”. El desafío lanzado por Claro es superar la debilidad de la “calidad de nuestro recurso humano”, y hacer un esfuerzo por fortalecer capacidades para “crear, adaptar y desarrollar nuevas tecnologías competitivas”. Como se puede apreciar, la transformación educativa que propone Juan Claro para el país –tanto en sus objetivos como en su léxico- está en consonancia con “la óptica mercantilista de la banca multilateral”, título del artículo de Le Monde Diplomatique recién citado.
En otras ocasiones, el lucro se disfraza de pedagogía, como ocurre con el manido concepto de “aprender durante toda la vida”. Este termina por resultar un jugoso negocio para las empresas de informática educativa, que se frotan las manos con los dividendos que dejan los proyectos de educación a distancia y capacitación no presencial, como revela el texto “La escuela, gran mercado del siglo XXI” de Gérard de Sélys.
Por otro lado, la mirada ultraliberal demuestra que no tiene límites para imponerse, como aborda el artículo “¿Descentralización en espera de la privatización?”. En este texto, Franck Popeau denuncia que incluso en países como Francia, el país de la “Libertad, Igualdad y Fraternidad”, las autoridades han impulsado reformas veladamente privatizadoras del sistema escolar que ponen en jaque el concepto fundacional de esa República.
El mismo país europeo es materia de análisis en los artículos “Cuando la educación se convierte en simple mercancía” (Christian Laval y Louis Weber) y “La imperceptible traición de los intelectuales” (Alain Accardo y Philippe Corcuff). En este último, sus autores critican a notables pensadores, como Alain Touraine, “ex teórico de la segunda izquierda”, que han dado una vuelta de tuerca al principio de una Universidad como ente que desarrolle el sentido del servicio público, y ahora defienden la idea de que la misión de ésta debe ser “adaptar a los oficios de pasado mañana y al espíritu de empresa”.
Luego, un ejemplo más cercano es el aportado por Susana Vior en el artículo “El mito de una sociedad bien educada”. Aquí, ella explica las razones de la decadencia de la educación en Argentina, donde los problemas de calidad en la enseñanza y la desigualdad social que genera el sistema educativo calzan perfecto con lo que sucede en nuestro país. La autora critica en especial la reforma implementada allende Los Andes, un “collage de distintas teorías pedagógicas, psicológicas y psicoanalíticas” en boga –como la define. En la práctica, señala Vior, las iniquidades se han mantenido y los escolares terminan sus estudios sin necesidad de haber aprobado jamás cursos de literatura, química, física o geometría, por ejemplo. Y tampoco egresan capacitados para los desafíos del mundo laboral, pese a que las autoridades pretendían un plan acorde a “la transformación productiva que el país requiere”.
La conjunción entre empresas e instituciones educativas tiene su ejemplo más vivo en la experiencia de Estados Unidos. “La educación superior vampirizada por las empresas” de Ibrahim Warde muestra lo ocurrido con grandes compañías que aportan millonarias sumas para quedarse con la investigación que se desarrolla en los laboratorios de las universidades. Toda una paradoja, considerando que dichos estudios se concretan en buena parte gracias al aporte de fondos públicos. Warde sigue poniendo el dedo en la llaga con “”Escuela de negocios made in USA”, que critica cómo el modelo MBA se ha exportado a todos los puntos del planeta, convirtiéndose en uno de los “productos” más apetecidos del “mercado” educativo.
Lo concreto que deja este libro es que por más terminologías modernas que se utilicen en el debate educacional, o por más dinero que se inyecte a las diversas iniciativas del sistema, el punto de partida sigue siendo otro. Así lo sentencia Ricardo Petrella, académico de la Universidad Católica de Lovaina, quien en “Cinco trampas tendidas a la educación”, señala que “aprender a decir buenos días al otro representa el punto decisivo para ‘otra’ educación”. Y una meta tan simple como esa, vincular la educación con los valores ciudadanos, casi no se escucha de boca de las lumbreras que participan tan activamente en estos debates.
Autor/a:Le Monde Diplomatique
Editorial:Le Monde Diplomatique-Aún creemos en los sueños
Año de publicación:2003